lunes 12 de octubre de 2009

Cama grande!

Desde hace unos días que Mora quiere dormir en una cama "grande". Y creo que es que pegó otro estirón y ya no le queda muy cómoda la cuna... encima esta semana estuvo enfermita y a veces terminaba durmiendo con nosotros, así que decidimos bajar el colchón de plaza y media que estaba guardado sobre el placard, y ver si le gustaba.


Y le encantó!! Tanto, que no me dejaba armar la cama! estaba chocha, explorando el colchón en el piso (todavía no compramos cama), tapándose con las sábanas...

Igual haremos un período de adaptación, porque anoche se durmió en la "cama grande de Mora" y a la noche cuando se despertó se asustó un montón... claro, desconoció el lugar, pobre!

Mi bebé está creciendo... ya es una nenita que duerme en su cama... chuif!

miércoles 16 de septiembre de 2009

Mi pequeña ayudante!

Yo ya había descubierto que la mejor manera de que a Mora se le pase el mal humor, es pedirle que me ayude con las tareas de la casa. Pero esto, que me llega por los correos de Baby center de Johnson, viene a confirmar que no es la única:

"Los estudiosos han descubierto algo que muchos padres todavía no han percibido: los niños llegan al mundo programados para ayudar y cooperar. Todo lo que tenemos que hacer como padres es aprovechar esta tendencia natural. Muchas veces, nosotros los padres no lo notamos porque no esperamos que los niños quieran ayudar.

Un estudio realizado en 2006 apoya esta idea. Investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolucionaria, en Alemania, descubrieron que, desde los 18 meses, los niños demuestran cualidades altruistas y cooperativas.

Lo demostraron de una manera muy sencilla: un investigador fingía que le costaba tender una toalla con una pinza o apilar una serie de libros. Cuando al investigador se le caía la pinza o se le desmoronaba la pila de libros, los niñitos corrían y le alcanzaban la pinza o volvían a ordenar los libros. Pero cuando el investigador cometía esos mismos errores sin fingir que le costaba hacerlo, o sea, sin que pareciera necesitar ayuda, los niñitos no se movían. Eso prueba que entendían lo que significa ayudar a los demás.

Haz que tu niñito participe (aunque lo haga a su manera) en las tareas del hogar, con eso le estás enseñando que en la casa todos cooperan y trabajan juntos. Dependiendo de su edad, puede lavar una verdura, alimentar al perro o separar la ropa que se ha lavado por cada miembro de la casa. Le estarás enseñando a ser un buen ayudante, lo cual es una de las habilidades más importantes en la vida porque los expertos han comprobado que las personas con mayor salud mental son aquéllas que han aprendido a ayudar los demás.

Aunque ésta no parezca ser una estrategia disciplinaria, lo comprobarás cuando la empieces a aplicar. Una vez que hayas enseñado a tu hijito a cooperar, esta cualidad te será muy útil porque al delegarle un "trabajo" evitas ciertas situaciones que podrían provocar un berrinche o rabieta.

Ejemplo de cómo usar esta herramienta: Estás en el supermercado (uno de los escenarios predilectos de los niños para las rabietas). Cuando tu niñito empiece a agitarse, tratando de escapar del carrito de compras, enséñale una caja de cereal y dile: "Tengo que comprar comida, y necesito que me ayudes". Entonces dale la caja de cereal y deja que él la coloque dentro de la canasta. También puedes pedirle que sea tu "buscador" y te ayude a encontrar las comidas y los productos que necesitan."

Y esto funciona desde los 12 meses hasta los 8 años de edad! Tomado de:
http://espanol.babycenter.com/toddler/comportamiento/disciplina-por-edad/

jueves 27 de agosto de 2009

Colores!

"Mora alul!!", dice en esta foto. Y es que le encanta nombrar todos los colores que sabe! Al principio relacionaba los colores, por ejemplo si encontraba algo rosa, lo comparaba con el buzo, como para señalar que eran iguales.

Despues empezó con "alul", "vede", "mariyo"... porque los temibles rojo y naranja tenían, no sólo la letra "J", sino incluso la "R"!!

Pero bueno, finalmente, aprendió también a decir esos dos, el viernes pasado. Es una genia, mi Peque!

Y ya que estamos, cuento: pasamos un día del niño espectacular, y ella ligó un montón de chiches.
La gran mayoría para jugar a "la mamá": cochecito, juego de té, escoba y palita... así que como para que no piensen que ya la estamos adoctrinando para ama de casa, decidimos que el próximo regalo será un set de herramientas como las de papá, con martillito, destornillador y todas esas cosas divertidas. Una chica moderna tiene que saber de todo un poco.

Ah! y también debe estar actualizada!! ¿Qué hora es, Mora?

viernes 26 de junio de 2009

Primeras palabras!

Hace mucho que no escribo nada... de fiaca quizás, falta de tiempo, qué se yo. Quizás es porque ESTOY DURMIENDO MAS!
Sí, luego de que Mora cumplió un año, más o menos, su sueño se fue haciendo más prolongado, es decir, menos salteado. Igual todavia no zafo de la mamadera de las 3 o 4 de la mañana...

Bueno, pero la cosa iba a otro lado.
Mora está hablando!!! Dice sus primeras palabritas, "gato", "pato", "mamá", "papá"... y todos los clásicos!! Incluyendo "no no no!!" cuando hay algo que no le gusta, no quiere hacer o alguien a quien no quiere ver. Pero también los nombres de las gatas, y algunas cosas de su vida cotidiana.
Y esta semana, por primera vez dijo su nombre: "Mora", aunque casi siempre le sale "Mona" o "Mola".
También empieza a formar frase simples... es una belleza apreciar cómo se forma un lenguaje, cómo se esfuerza por decir una idea, señalar cosas parecidas, expresar un deseo (o una demanda!).

lunes 15 de diciembre de 2008

Cumpleañito!


El primer cumple de tu primer hijo en realidad es una doble fiesta: en mi caso, ella cumple un añito y yo cumplo también un año de cuando me recibí de mamá, y Nacho de papá.

Es curioso cómo cambian de rapido los chicos, y cómo NO HACEN muchas de las cosas que dicen en los lugares especializados....


Cómo está creciendo tu hijo

¿Ha dado ya tu hijo sus primeros pasitos? Si no lo ha hecho quizás pronto lo hará. ¡Mantén la cámara cerca! No es necesario que te preocupes si ves que está feliz desplazándose agarrado a los muebles o gateando: algunos niños no caminan hasta que tienen 17 ó 18 meses. A medida que tu hijo tenga más control sobre su movilidad, podrá satisfacer mejor la curiosidad que siente acerca del mundo. Por eso no te sorprendas si acaba decorando la pared con las ceras que encontró en el suelo. Ahora que tiene un mejor uso de las manos, pronto comenzarán a aparecer "obras de arte" por todos lados...


Mora no sólo empezó a caminar a los 10 meses, sino que tiene bastante cotrol sobre su cuerpo, le gusta trepar y tomar cosas con cuidado con sus deditos.

Cómo está cambiando tu vida

La comunicación con tu hijo de 13 meses cada vez es más sofisticada. Probamente ya sabe decir "mamá" o "papa" y algunas otras palabras fácilmente reconocibles (reconocibles para ti, claro), aunque es bastante capaz de hacerte saber cuáles son sus deseos sin tener mucho vocabulario. Cuando quiera agacharse, te lo indicará con el dedo; cuando quiera tu atención, te jalará de la ropa. También entiende un buen porcentaje del lenguaje simple que utilizas con él cada día, por eso, intenta hablarle tanto como sea posible.


Sin embargo Mora no dice una sola palabra. Esto no me preocupa: tengo un primo que apenas hablaba a los dos años y ya de grande se recibió de Lic en Letras... cosas del lenguaje! Y ella se hace entender perfectamente, y también responde a frases e instrucciones simples.

Así que al menos con Mora, no me puedo guiar por estos consejos... Aunque sí haga cosas típicas como el clásico berrinche de las 7 de la tarde, jajaja!

Y qué puedo contar del cumple? Fue la excusa perfecta para una cálida reunión en familia, con todo el mundo, que no nos vemos muy seguido. Mora no entendía mucho, pero la pasó muy bien con su primito segundo y con los chiches nuevos!

martes 11 de noviembre de 2008

Día de la Madre

¿Y qué me importa que fue hace un mes? La pasamos requetebien, y yo fui la principal homenajeada de la gran reunión familiar: mi mamá, mis hermanos, mis suegros, mis cuñadas y nosotros tres.
Nos mandamos una picada y un asadito riquísimos, amén de las capiriñas que preparé yo y los postres espectaculares. Pero no todo fue comida: también pude dormir la siesta!!! jajajaja... mientras, Mora jugaba con la regadera, chocha de ser el centro de atención de todos (los que no estábamos durmiendo, jeje).


Bueno, no estuve escribiendo mucho porque estábamos durmiendo bien... pero ahora Mora está resfriadita así que volvimos a dormir medio salteado (desde hace varios días).
De todas maneras quería compartir esto que me llegó por mail sobre ser madre y cómo te cambia la vida:


15 cosas que cambian en tu vida cuando nace tu hijo

"Tu vida va a cambiar". Los cambios son tantos que es imposible enumerarlos, pero no son una sentencia sino un desafío, y como todo desafío, una oportunidad para aprender, crecer y hacernos mejores seres humanos. Entre otras cosas, recuerdo los siguientes cambios por los cuales pasé al embarcar en mi viaje por el universo de la maternidad y que son comunes a la mayoría de las madres con quienes sigo creciendo y "viajando":

Entre los cambios más profundos, emocionantes y transformadores...

1. Descubres en tu interior una fuerza que te agarra de sorpresa y hasta te asusta por su intensidad. Te sientes como una leona, preparada para defender a tu "cachorrito" con tus propias uñas y dientes.

2. Te das cuenta que puedes ir más allá de tu límite, y del límite de tu límite, y del límite del límite de tu límite... Y esto te hace sentir infinitamente exhausta y fatigada, pero a la vez infinitamente capaz (¡qué verdad tan verdadera!).

3. Sientes crecer dentro de ti un amor tan fuerte, poderoso y profundo, que a veces hasta te espanta y confunde. "¿Podré querer a otro ser como a esta criaturita?", te preguntas. Ya verás que sí (y ésa será tu gran sorpresa cuando nazca tu próximo hijo).

4. Empiezas a entender, respetar y admirar a tus padres como nunca antes en la vida — "no es posible que mi mamá haya hecho todo esto", pensaba, "¡con cuatro hijos, tan jovencita y sin pañales desechables!" — y crece genuinamente tu comprensión y gratitud hacia ellos.

5. Por primera vez entiendes que "sacrificio" no significa sufrimiento sino: "sacro" + "oficio", o sea, "trabajo sagrado". Comprendes la enorme importancia del lugar que ocupas en el mundo como madre, y el gran valor de tu trabajo.

6. Aumenta tu compasión por todos los niños. Poco a poco te vas haciendo madre no sólo de tus hijos, sino de todos los demás niños del mundo. No soportas ver sufrir a un niño en las telenoticias, ni en una película de televisión, ni en la calle.

Y entre los cambios más cotidianos...

7. En tu casa, tu vida, tu trabajo... reina un nuevo orden, o más bien, desorden. Aceptarlo es clave para tu felicidad y paz interior, o sea que date por vencida y disfrútalo.

8. Descubres el placer y el valor de los momentos de silencio, de una ducha caliente al final del día, una tacita de té con una amiga, una película en casa con tu pareja, una noche de sueño profundo... y disfrutas a fondo cada uno de esos instantes.

9. Borras de tu diccionario la palabra "asco". Cuando a tu hijo se le cae el chupete en el piso, lo recoges tranquilamente y lo "limpias" con naturalidad en tu propia boca antes de volvérselo a dar.

10. Aprendes a dominar el arte de la improvisación. Compones increíbles melodías, transformas tus dedos en marionetas, e inventas fantásticas y absurdas historias para mantener entretenido a tu bebé (sobre todo cuando está cansado, aburrido o enfermito).

11. Tu cinturita (y todo lo que queda al norte y al sur de ella) definitivamente no es la misma de antes, pero te sorprendes al darte cuenta de que estás mucho más interesada en el ombligo de tu bebé que en el tuyo propio.

12. Las horas dejan de tener 60 minutos y los días dejan de tener 24 horas. El tiempo ahora parece transcurrir a un nuevo ritmo (debido seguramente a algún arte de magia del bebé) y por ese extraño cambio llegas retrasada a casi todas tus citas.

13. Los momentos a solas con tu pareja son escasos y breves, pero los dos aprenden a disfrutarlos y aprovecharlos, aunque un cierto lloroncillo esté a punto de interrumpirlos.

14. Como un malabarista que va agregando más y más objetos a su acto, aprendes a hacer dos, tres, cuatro, cinco... cosas a la vez, ¡y sin que se te caiga ninguna pelota!

15. Compruebas que nada, ni siquiera las matemáticas, es una ciencia cierta. Al fin y al cabo 1 + 1 = 3, y 3 no son demasiados, sino... una familia.

Y por fin, como esa leona que defiende a sus cachorritos, a medida que crecen vas "soltando la rienda" y te das cuenta que ser mamá no significa proteger eternamente a tu niño de los peligros, problemas y conflictos de la vida, sino permitir que vaya enfrentando sus pequeños problemitas, confiada en haberle dado las herramientas necesarias para que vaya aprendiendo a solucionarlos.

sábado 11 de octubre de 2008

Lo sé: ella ve duendes...

Mora se distrae al comer, mira una de las gatas, intenta agarrar algo que está sobre la mesa. Entre medio, un bocado. Juega, otro bocado. Se le cae algo, otro bocado.

De repente señala algo con el dedito, que supuestamente se encuentra a mis espaldas... lo señala y se ríe. Me doy vuelta, buscando qué es lo que señala y no veo nada fuera de lugar. Es como si Mora fuera cómplice de algo que yo jamás sabré.

Duendes! Los duendes le sonríen, se burlan de esa mamá seria que quiere hacerle comer a toda costa, y Mora se divierte con ellos. Yo sé que, aunque quisiera contarme, los olvidará antes de que pueda poner en palabras lo que ve. Los duendes son muy vivos: jamás se dejarán ver por alquien que pueda hacerles daño.
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